Persistencia de las ruinas



Hay versiones de mí
que no sobrevivieron al incendio.

Pesos
que se quedaron a vivir en mi cuerpo.

Días
en que la existencia apenas me sostiene.

Tengo heridas que no cierran:
aprendieron otro idioma,
indescifrable para el alma.

Hay veces
que el pasado me llama
con la voz de alguien
que ya no está.

Mañanas
en que hasta el nombre me queda lejos.

Vacíos
que llegan putuales
y saben exactamente
dónde sentarse,
como viejos conocidos.

Hay algo en mí
que se niega,
todavía,
a arrodillarse del todo
ante el desastre.

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