El 7 de mayo de 2023, a las nueve y cuarenta de la mañana, recibí la noticia de la muerte de mi esposa. A esa hora estaba en la oficina, tramitando una solicitud de crédito con un cliente cuando el celular empezó a sonar. No quise contestar. Me molestan las llamadas durante las horas de atención. Dejé que sonara mientras seguía revisando los papeles del cliente, pero el teléfono insistía. —Disculpe un momento —dije. Levanté el celular sin mirar siquiera el número. —Buenos días —contesté con tono de fastidio. —Buenos días ¿Es usted Antonio Melo? —Sí. —¿Es usted el esposo de la señora Raquel Salas? —Sí. ¿Qué sucede? La voz hizo una pausa breve, apenas contenida. —Le habla el inspector Carlos Mora, de la Policía Nacional. Lamento informarle que la señora Raquel fue encontrada sin vida esta mañana, en su residencia. No recuerdo exactamente qué dijo después. Algo sobre un disparo. La vecina que dio aviso. Los vidrios rotos para entrar. Miré al cliente frente a mí. Seguía sentado ...
Me gustaría encargarle un amor a Cupido, pedirle primero, que se tome un litro de OldParr. Sobrio nadie sería tan hijo de puta para intentar enamorar a este par. No para salvar al país. Eso ya lo prometieron bastante. Cupido los sentaría en un motel barato de carretera olvidada, con olor a cigarrillo viejo y sábanas lavadas con derrotas. Les quitaría los micrófonos, los escoltas, los hashtags, los perros rabiosos que les aplauden cada insulto como si el odio fuera patriotismo. La flecha no llevaría amor. De eso tampoco saben mucho. Llevaría dolor de enfermo de EPS. Angustia de empresario quebrado. Un resumen pirata de Marx y Adam Smith un apagón triste en La Habana y una borrachera gris en Wall Street. El óxido de un fusil olvidado en Sierra Maestra. Una bomba napalm que decidió no explotar en Vietnam. Una vacuna mitad Pfizer, mitad Sputnik, para que al menos la fiebre les salga democrática. Y entonces, quizá después del tercer whi...